| El mejor ejemplo de conservación de los pueblos alpujarreños, con su arquitectura tradicional y puerta al Parque Nacional para acceder a las cumbres más elevadas donde el Mulhacén lo acoge en sus faldas. Estos aires frescos y puros de alta montaña, junto con la paz y sosiego del lugar, son los que se encargan de la curación de nuestros jamones.
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